Los lockers para personal por turnos deben planificarse considerando la cantidad de trabajadores, la modalidad de uso, el espacio disponible y las características del vestidor. Antes de definir un modelo, es importante determinar cuántas personas utilizarán los casilleros simultáneamente, si cada trabajador tendrá un espacio asignado o si los casilleros serán compartidos entre turnos y qué elementos deberán almacenarse.
En Chile, además, el Decreto Supremo N.º 594 establece requisitos para los casilleros guardarropas en los lugares de trabajo donde sea necesario cambiarse de ropa, incluyendo condiciones de ventilación y cantidad. Por eso, la elección del locker debe formar parte de la planificación del vestidor y no limitarse a comparar modelos por precio o apariencia.
En una empresa con trabajadores distribuidos en distintos turnos, organizar correctamente los vestidores puede ser más complejo que simplemente calcular la cantidad total de personas contratadas.
La operación puede involucrar trabajadores que ingresan y salen en horarios diferentes, personal externo, contratistas o equipos que necesitan guardar ropa de trabajo y pertenencias personales durante su jornada. Por eso, antes de comprar lockers conviene entender cómo se utilizarán realmente.
La primera pregunta no debería ser qué modelo comprar, sino cuántas personas necesitan disponer de un casillero, durante cuánto tiempo y bajo qué condiciones de uso.
Esta planificación permite definir con mayor precisión la cantidad de puertas, el tamaño de los compartimientos, la distribución de los módulos y el sistema de cierre.
Además, cuando el lugar de trabajo requiere cambio de ropa, existen requisitos que deben ser considerados. La Dirección del Trabajo señala que los casilleros guardarropas deben encontrarse en buenas condiciones, ser ventilados y existir en número igual al total de trabajadores ocupados en la faena.
La cantidad necesaria depende de la forma en que se administrarán los casilleros.
Si cada trabajador cuenta con un casillero individual y permanente, la planificación debe considerar la cantidad de trabajadores que requieren ese espacio.
En cambio, si los casilleros serán utilizados por personas de distintos turnos, la empresa puede definir un sistema de asignación temporal. En ese escenario, además de la cantidad de trabajadores, deben considerarse los horarios de ingreso y salida y el procedimiento utilizado para liberar los casilleros.
En un sistema individual, cada trabajador dispone de un espacio propio para guardar sus pertenencias.
Esta modalidad puede facilitar la administración cuando existe una asignación estable de puestos, pero requiere considerar la cantidad total de trabajadores que utilizarán el vestidor.
También conviene definir previamente si todos necesitan el mismo espacio o si existen funciones que requieren almacenar elementos adicionales.
Cuando los trabajadores utilizan el vestidor en horarios diferentes, puede existir una modalidad de uso compartido.
En este caso, no basta con instalar los lockers. La empresa debe establecer cómo se asignarán, cuándo deben quedar disponibles y cómo se controlará el acceso.
El sistema puede ser útil en operaciones con rotación de personal, pero requiere una organización clara para evitar que un casillero permanezca ocupado cuando otro trabajador necesita utilizarlo.
Existe además una consideración específica para determinados lugares de trabajo.
El artículo 27 del Decreto Supremo N.º 594 establece que, cuando los trabajadores están expuestos a sustancias tóxicas o infecciosas, deben disponer de dos casilleros individuales, separados e independientes: uno para la ropa de trabajo y otro para la vestimenta habitual.
Esta situación debe evaluarse de acuerdo con las condiciones concretas de la faena y la normativa aplicable.
Antes de solicitar una cotización, es recomendable reunir información básica del proyecto.
| Información | Qué debes definir |
|---|---|
| Cantidad de usuarios | Número de trabajadores que utilizarán el vestidor. |
| Modalidad | Uso individual, compartido o por turnos. |
| Espacio disponible | Ancho, alto y profundidad del área. |
| Elementos a guardar | Ropa, calzado, bolsos u otros artículos. |
| Ambiente | Condiciones de humedad, limpieza y exposición. |
| Distribución | Cantidad de módulos y puertas necesarias. |
| Cierre | Sistema de acceso que utilizarán los trabajadores. |
| Instalación | Ubicación, accesos y condiciones del recinto. |
Contar con estos antecedentes permite que la cotización responda a la operación real y no solamente a una cantidad de muebles.

El tamaño debe relacionarse con lo que cada trabajador necesita guardar.
No es lo mismo un vestidor donde solamente se almacenan pertenencias personales pequeñas que uno destinado a trabajadores que deben guardar ropa de trabajo, calzado y otros elementos durante su jornada.
Un casillero con mayor altura útil puede resultar más apropiado cuando se necesita colgar prendas. En configuraciones con varias puertas, en cambio, se puede aumentar la cantidad de usuarios atendidos en una determinada superficie, pero cada compartimiento tendrá un volumen diferente.
Por eso, antes de definir una configuración, conviene conocer las dimensiones internas disponibles y compararlas con los elementos que realmente serán almacenados.
El sistema de cierre debe elegirse considerando cómo se administrará el acceso.
En una operación con trabajadores permanentes, una cerradura con llave puede ser una alternativa. Para determinados sistemas de administración, también pueden evaluarse cerraduras con clave, moneda, portacandado o soluciones electrónicas, dependiendo del modelo.
Maletek dispone de distintas alternativas de cierre para su línea de lockers plásticos ABS, entre ellas clave manual, clave electrónica, llave, moneda, portacandado y radiofrecuencia, además de opciones como llave maestra en determinados modelos.
La elección debe considerar no solamente la seguridad, sino también quién administrará los accesos, qué ocurrirá si se pierde una llave o cómo se gestionarán los casilleros cuando cambien los usuarios.
La distribución de los lockers debe permitir que las personas puedan utilizarlos y desplazarse por el recinto sin generar interferencias.
Antes de instalar los módulos, mide:
También es recomendable considerar cómo se realizará la limpieza del recinto y si existen zonas donde pueda acumularse agua.
El Decreto Supremo N.º 594 establece que el recinto destinado a vestidor debe mantenerse limpio y protegido de condiciones climáticas externas. También señala requisitos específicos para los casilleros guardarropas.
El material es otro criterio que puede evaluarse después de definir las necesidades de la operación.
La línea de lockers plásticos ABS de Maletek está fabricada en plástico ABS reciclable y contempla configuraciones modulares con diferentes tamaños de casilleros. Las fichas de producto también indican opciones de accesorios y distintos sistemas de cierre.
La propia información técnica de Maletek indica que estos productos presentan resistencia para interiores y exteriores, pero no son herméticos y se recomienda utilizarlos bajo techo ante exposición a lluvias, nieve u otras condiciones climáticas intensas.
Por lo tanto, si el proyecto contempla una zona húmeda o expuesta, es importante diferenciar entre resistencia del material y estanqueidad del mueble. No deben considerarse equivalentes.
La elección final debe realizarse según las condiciones concretas del recinto y las especificaciones del modelo seleccionado.
Una vez definida la cantidad de usuarios, es necesario decidir cómo se distribuirán los casilleros.
Una alternativa es organizar los módulos por área, turno o grupo de trabajadores. Esto puede facilitar la identificación y administración cuando existen distintos equipos.
También puede ser conveniente identificar cada puerta mediante numeración o tarjeteros cuando el modelo los incorpora. Algunas configuraciones de lockers ABS de Maletek contemplan tarjeteros con número identificatorio, además de accesorios como barra colgadora, bolsillo interior y bandeja, según el modelo.
La distribución debe responder a la operación. No existe una configuración universalmente correcta para todas las empresas.
Conocer la cantidad total de trabajadores es importante, pero puede no ser suficiente para definir la distribución física.
Si existen turnos, debes entender cómo se utiliza el vestidor durante la jornada y qué modalidad de asignación tendrá cada casillero.
Comprar primero y medir después puede provocar problemas de instalación, circulación o acceso.
El levantamiento del recinto debería realizarse antes de definir la configuración final.
El costo del módulo es solo uno de los elementos que deben compararse.
También es necesario revisar dimensiones, cantidad de puertas, accesorios, sistema de cierre, condiciones de instalación y características técnicas del producto.
La denominación “locker plástico” no significa que todos los modelos tengan las mismas dimensiones, accesorios o sistemas de cierre.
Por eso, la comparación debe hacerse sobre productos específicos y sus fichas técnicas.
Sí, puede establecerse una modalidad de uso compartido cuando la operación lo permita. Sin embargo, la empresa debe definir un procedimiento para asignar, liberar y controlar los casilleros entre turnos.
Depende de la modalidad de uso y de las condiciones del lugar de trabajo. Cuando corresponde aplicar el artículo 27 del Decreto Supremo N.º 594, la norma establece requisitos específicos sobre la cantidad de casilleros guardarropas.
Debes considerar principalmente qué elementos guardará cada trabajador, el espacio disponible y la cantidad de usuarios. Ropa de trabajo, calzado y pertenencias personales pueden requerir una configuración diferente.
El fabricante indica que sus lockers ABS tienen buen desempeño en áreas de calor y humedad, pero también señala que no son herméticos y recomienda utilizarlos bajo techo frente a lluvias, nieve u otras condiciones climáticas intensas. Por eso, la condición concreta del recinto debe evaluarse antes de seleccionar el modelo.
Depende de cómo se administrarán los casilleros. Pueden existir alternativas como llave, clave, portacandado, moneda o sistemas electrónicos, según el modelo. La decisión debe considerar el tipo de usuario y la administración de accesos.
Planificar lockers para personal por turnos requiere considerar mucho más que la cantidad de puertas que tendrá cada módulo.
La cantidad de trabajadores, la modalidad de uso, los elementos que deben almacenarse, las dimensiones del recinto, el sistema de cierre y las condiciones del ambiente permiten definir una solución más adecuada para cada empresa.
Además, cuando el lugar de trabajo requiere cambio de ropa, es importante revisar los requisitos establecidos en la normativa aplicable antes de definir el proyecto.
En Maletek es posible evaluar diferentes configuraciones de lockers y sistemas de cierre según las necesidades del proyecto. La línea de lockers de plástico ABS contempla módulos configurables y diferentes tamaños de casilleros, por lo que la cotización puede partir desde las condiciones concretas del espacio y de los usuarios.
Para solicitar una alternativa, entrega la cantidad de trabajadores, modalidad de turnos, medidas disponibles, tipo de elementos que deben almacenarse y sistema de cierre requerido. Con esta información, un ejecutivo podrá orientar la configuración correspondiente.
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